SALTODEPORTIVO

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martes, 11 de mayo de 2010

Un tipo le dijo "vení conmigo" y la vida le cambió para siempre


El periodista español Ernesto Fernández Samaniego publicó la siguiente historia en la página Basketconfidencial y como aborda una problemática humana que nos roza a todos quienes estamos vinculados a este hermoso deporte, nos parece imprescindible leerlo. Así comprenderemos que, además de todo lo que nos gusta de él, el Básquetbol logra incluir en la vida "normal" a mucha gente que no creía posible hacerlo y sentirlo, según la sensibilidad que demuestran esos lungos, diferente a la nuestra (los petizos emotivos) absolutamente transparente. Leamos.

Era marcadamente distinto. Apenas tuvo infancia. Su estatura y corpulencia le catapultaron a una infinita adolescencia, de desgarbado acné, de timidez vacía y marginadora, de sexo desconocido e imposible, el ajeno, de compañeros crueles y ropa de adulto obligada y costosa. Odiaba jugar con otros, incómodamente resignado a su torpeza, a su altura casi cómica, a la confusión sobre su edad, a su latente tristeza. A veces, gente seguramente morbosa, se hacía fotos a su lado. Se sentía marioneta, anécdota, dolorosamente especial.

Estaba subido a ese extraño pedestal que le hacía diferente, llamativo, ajeno a la disposición normal de lo más común, de lo cotidiano. Vivía escondido, abrumado. Pesaba demasiado, medía demasiado, comía demasiado, destacaba demasiado. El placer de viajar se tornaba en asientos de juguete bajo piernas interminables, la urgencia del baño era un zulo dentro de un bar, donde entrar o salir requería instrucciones. Era enorme. Era distinto. Era peor. O eso pensaba. Fueron años largos, lacerantes.

Aquel soleado día paseaba buscando una tienda barata donde comprar otro reproductor de música, uno más. La música, siempre con cascos, le confortaba, le rescataba de su realidad, le aislaba de todo y de todos. Alguien golpeó su hombro: “¡Vente conmigo! ¡Prueba esto! ¿Alguna vez has jugado al baloncesto?”

No pasó mucho tiempo. Musculado, 2,10 m, coordinado, potente, seguro de sí mismo. Aprendió a competir, a obedecer con agrado, a respetar al rival, a mirar hacia arriba a algunos amigos, no demasiados –pero ya no importaba–, a hacerse respetar, a que una acción suya mereciera aplausos, a compartir ropa y confidencias, a jugar a peleas sin hacer daño, a lucir orgulloso espalda, bíceps y torso, a saltar para poder llegar a algo, a ese aro, majestuoso y brillante, salvador de su penar. Vivía, por primera vez, en su propia vida… Era un brillante deportista, un enorme saco de virtudes, humanas y deportivas. Era poste, pívot, cinco, ‘center’. Era grande y poderoso, pero humilde. Era feliz.

El momento de saltar a la pista casi olía diferente, la zona era su casa, sin hipotecas, firmaba autógrafos, sus compañeros eran como él, su vida era para él, su hotel era suyo, su cama era enorme, y se gustaba. Su madre le seguía acariciando, pero la caricia del destino se la ofreció su mano amiga, su mentor.

Escoger es un arte, pero acertar es la obra maestra.

sábado, 13 de febrero de 2010

El básquetbol también tiene la deportista más linda (dicen)

El básquetbol serbio es uno de los mayores productores de estrellas en el mundo. Eso es conocido en el nivel masculino pero también ahora hay un gran equipo femenino de ese país. Sin embargo su jugadora estrella no es tan famosa por lo que juega si no por su belleza. Milica Dabovic mide 1,75 mts. y tiene, a sus 28 años, un gran presente como deportista. Pero un amigo le hizo una apuesta que ella perdió y aceptó posar para una revista en su país. Las fotos son impactantes:


miércoles, 10 de febrero de 2010

Contra viento y marea Salto Uruguay hace lugar a las chicas

El desarrollo y la difusión de nuestro deporte entre el público femenino es una prioridad de la Federación Internacional desde hace ya unos cuantos años. A tal punto que no se admiten Federaciones Nacionales que no tengan Básquetbol Femenino dentro de su organización. Esto, que ha apoyado un mínimo desarrollo en Montevideo, para que la FUBB solucionara esta exigencia, no ha logrado difundir este deporte hacia el interior del país. Y no es por falta de ganas de nuestras chicas. Salto tiene en su historia varias muy buenas basquetbolistas femeninas que han trascendido fronteras incluso. Basta recordar el paso profesional de Jimena García de Salto Uruguay por el básquetbol brasileño y por el argentino, que nos tocó vivir en Gualeguaychú donde Jimena llegó a la final nacional con el Racing local. En nuestro paso por Ferro hemos tenido contacto con Florencia Pinelli, una chica que apenas tiene hoy 15 años pero que era habitual verla en partidos de categorías formativas, entre los varones, claro, única forma que existía en Salto hasta ahora para practicar el básquetbol las niñas.

Sin embargo la noticia de este 2010 llegó muy alentadora para las mujeres que disfrutan de este deporte. En el Club Salto Uruguay, Fernando Benítez asumió la responsabilidad de impulsar el femenino. Y así convocó y convoca cada vez más chicas, de todas las edades, en toda la semana  a partir de las 19.30 hrs en el gimnasio Galvarini.

Hablábamos con Florencia que cumple 16 años el 24 de junio; se la nota muy entusiasmada:

¿Toda una vida en Ferro, y ahora?

-          (Se ríe) …Y ahora juego en el básquetbol femenino de Salto Uruguay

¿Pero ya está armado el equipo?

-          Ya está armado sí, porque estamos preparando partidos que nos  han dicho que serán contra un equipo de Concordia y otro de Paysandú que está formado. Según Benítez esto se está organizando para fines de febrero.

-          ¿Pensás que en Salto da para un solo equipo femenino?

¿Pensás que en Salto da para un solo equipo femenino?

-          Yo creo que no, que deberían hacer en todos los clubes. Interés hay pero no sale.

Siendo obligatorio para las Federaciones, ¿por qué pensás que no cuaja el femenino?

-          El pensamiento de los hombres es que las mujeres no tienen que jugar. “No tiene que haber básquetbol femenino” es su pensamiento, tienen que hacer otra cosa… no sé, a mí me parece que es por eso… no  nos quieren jugando al básquetbol y yo creo que es un deporte muy bueno, tan femenino como muchos otros.  

Has tenido ofertas para ir a Montevideo, ¿porqué no aceptarlas?

-          Porque no…no me gustaría. Yo tengo toda mi familia y mis amigos acá, no sé si me adaptaría. Ahora estoy estudiando y pasé bien este año… No quiero irme.

 

Florencia juega muy bien y es jovencita. Ojalá pueda seguir en Salto como es su deseo y seguir jugando al básquetbol como es su pasión. No es la única. El profe Benítez ha logrado juntar a más de 15 en su club. Una vez más Salto Uruguay hace punta y cobija una actividad que en Salto es necesaria. Nos parece bien y ojalá que se mantenga. Porque somos muchos los varones que no pensamos como dice esta jovencita que piensan los varones. En este tema al menos. El “Nando” Benítez y Salto Uruguay lo demuestran.